El Financiamiento del Terrorismo (FT) en 2026 ha dejado de ser un riesgo lejano para convertirse en una amenaza digital, fragmentada y de bajo monto, lo que supone un desafío crítico para las entidades financieras y actividades vulnerables en México. Ante la presión regulatoria y la sofisticación de las nuevas tipologías, las organizaciones ya no pueden limitarse a un cumplimiento reactivo; hoy se exige un enfoque más cercano y continuo. La clave para proteger la operación, la reputación y la sostenibilidad del negocio radica en anticiparse, actualizar la evaluación de riesgos, fortalecer la debida diligencia y apoyarse en tecnología especializada para pasar de la simple observancia a una gestión del riesgo verdaderamente efectiva.
El FT se refiere a cualquier acto destinado a proveer, recolectar, administrar o transferir recursos con el fin de apoyar actividades terroristas, independientemente de que los fondos provengan de fuentes lícitas o ilícitas.
A diferencia del lavado de dinero, el FT suele involucrar:
En los últimos años, las autoridades y organismos internacionales han observado una evolución significativa en las formas de financiamiento del terrorismo. Hoy, estos esquemas ya no dependen únicamente de estructuras complejas o redes centralizadas, sino que se caracterizan por:
Este escenario ha llevado a que el financiamiento del terrorismo sea considerado un riesgo prioritario dentro de los sistemas de PLD, particularmente en países como México, donde existe una alta exposición transaccional, una amplia diversidad de sectores obligados y un ecosistema financiero y no financiero cada vez más digitalizado.
El FT no afecta únicamente a grandes bancos. En realidad, su alcance es mucho más amplio.
Bancos, SOFOMES, casas de bolsa, fintech, transmisores de dinero enfrentan, etc:
Sectores como:
pueden ser utilizados como vehículos indirectos de financiamiento, muchas veces sin que los propios sujetos obligados sean conscientes del riesgo.
Para estos equipos, el FT representa:
No gestionar adecuadamente el riesgo de FT puede tener consecuencias graves.
Aunque muchas obligaciones en México se mantienen, la forma en que se espera que las organizaciones gestionen el FT está cambiando.
Las autoridades esperan que:
Ya no es suficiente contar con reglas genéricas. Se espera:
El FT no es solo responsabilidad del oficial de cumplimiento. En 2026:
Frente a este escenario, existen acciones concretas que pueden marcar la diferencia.
Revisar periódicamente:
Aplicar un enfoque proporcional:
Las soluciones tecnológicas permiten:
El financiamiento del terrorismo en 2026 exige una evolución real en la forma en que las organizaciones entienden y gestionan el riesgo. No se trata solo de cumplir con la norma, sino de proteger la operación, la reputación y la sostenibilidad del negocio.
Anticiparse, fortalecer controles y apoyarse en tecnología ya no es una ventaja competitiva: es una necesidad. Las organizaciones que entiendan esto estarán mejor preparadas para responder a un entorno regulatorio cada vez más exigente y a riesgos que no dejan de transformarse.
Fuentes:
International Standards on Combating Money Laundering and the Financing of Terrorism
Guía de evaluación del riesgo de financiación del terrorismo
María Fernanda Villavicencio
Equipo Regcheq
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